Hoces del río Duratón, el cañón de los buitres leonados

Ago 09, 2011 1 Comment by Pedro Retamar

Alimentado por los nacederos del puerto de Somosierra, el Duratón desciende hacia los páramos segovianos para dar forma a la grandiosa hoz fluvial que le da fama. Una incesante obra corrosiva, que durante miles de años ha hundido el cauce del río en una sinuosa grieta arropada por paredones verticales que albergan la mayor población de buitres de España.

Texto y fotos: Pedro Retamar

Un parque natural de película

Hay ríos que inician sus primeras andaduras de forma suave, casi tímidas, y sus recién nacidos cauces crecen poco a poco, sin prisa, con el aporte de otros veneros. Pero existen cursos fluviales que desde su más tierna infancia ya muestran una personalidad impetuosa e inquieta que les hace correr embravecidos por sus tierras natales. El Duratón es uno de estos últimos ríos de carácter nervioso que se descuelgan desde sus montanos manantíos en un estrepitoso descenso. Los extensos pinares del pico de las Tres Provincias regalan sus regatos al futuro Duratón, que en su precipitada bajada entre los canchales serranos deja atrás las verdes pinadas para lanzarse al vacío en forma de cascada, una de las más bellas del centro penínsular, denominada Chorro de Somosierra. Altivas rocas, cuyas formas retan a la imaginación en busca de parecidos, vigilan este surtidor, despeñado desde un enorme cantil erosionado por la paciente fuerza de la corriente. Aunque parido en las laderas madrileñas de los montes Carpetanos, sobre los altos del puerto de Somosierra, su lecho traspasa pronto la frontera política para proseguir su camino por las tierras castellano-leonesas hasta morir cediendo sus aguas al Duero.

Predios madrileños ven nacer al Duratón de forma compulsiva en el Chorro de Somosierra, pero las llanuras segovianas pronto templan su vigor y retuercen su curso.

Ciertamente pocos saben de las excelencias de su nacimiento, porque la verdadera fama de este río le viene dada por el paisaje que crea unos kilómetros más adelante. En el páramo segoviano cercano a la localidad de Sepúlveda, su cauce se retuerce en apretadas curvas en el sorprendente Parque Natural de las Hoces del Duratón, que acoge entre la verticalidad de sus abruptas paredes la mayor colonia de cría de buitres leonados de España, sobre un cañón fluvial.

Tras realizar una espectacular obra corrosiva a lo largo de miles de años, el lecho se hunde en una enorme y sinuosa grieta que surge en medio de la árida llanura castellana. La naturaleza caliza de las rocas dominantes, originadas en la Era Secundaria hace ciento cuarenta millones de años, sucumbe ante el poder del agua, capaz de socavar un profundo tajo con paredones que superan en algunos tramos los setenta metros de altura. Diversos afluentes, como el Caslilla o el San Juan, ambos en la margen izquierda, también otorgan al paisaje su trabajo milenario de tallaje con sendos barrancos, aunque menos fascinantes que aquel al que tributan. Los cortados rocosos ofrecen a su vez numerosas muestras cársticas, con la presencia de grutas y oquedades, como la Cueva de los Siete Altares, la de La Llave o la Solapa del Águila. Por otra parte, el Pico Redilón o de La Mesa y Las Cumbres aparecen en los costados de la garganta como las principales alturas, con 1.072 y 1.087 metros respectivamente.

Al generoso esfuerzo que la naturaleza ha sido capaz de mostrar en la creación de este idílico paraje, hay que unir un despliegue de manifestaciones artísticas que el hombre y su historia han aportado como enriquecimiento del entorno. Pinturas rupestres de la Edad de Bronce, junto a restos arquitectónicos de las épocas romana, visigoda y románica, se suceden a lo largo del cañón, lo que incrementa la belleza y los valores naturales ya existentes. La ermita de San Julián, el monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz y la ermita de San Frutos, apodado pajarero, pertenecen a este conjunto de obras forjadas por la mano humana, que reconoció en este tortuoso curso de aguas dulces un lugar inaccesible y apartado donde fomentar la oración y el recogimiento.

A lo largo de los veinticinco kilómetros que ocupa este alargado espacio natural, el río realiza aparatosos requiebros creando rincones de gran atractivo, como el que protagoniza la ermita de San Frutos, elevada sobre una península amordazada por el río, en uno de los ángulos más accesibles de estas hoces.

Entre el páramo y la orilla

Las Hoces del Duratón dividen su espacio vital en varios reinos sin fronteras a los que resulta obligado acercarse. Un pequeño mundo de contrastes encerrado en el interior de este alargado y serpenteante cañón.

Sabinas albares y enebros comunes y de la Miera tapizan las llanuras del páramo como súbditos de las alturas, arrimándose hasta los bordes del mismo desfiladero. Se trata de un bosque joven, cuyos ejemplares presentan un porte casi rastrero, con un tronco corto apenas visible. Estas formaciones pertenecen a la vegetación autóctona que antaño ocupó la mayor parte de estos territorios castellanos, pero que sucumbió ante diversas intervenciones (talas, pastoreo abusivo, roturación de terrenos, etc.). Hoy día el abandono paulatino del campo ha traído consigo su recuperación en muchas zonas, cuyo reseco y pedregoso suelo comparten con diferentes especies de matorrales: tomillo blanco, cantueso, espliego, aulaga y lino blanco.

En este ambiente conviven aves de gran valor ornitológico, como la alondra Dupont, que ostenta aquí la mayor población existente en un espacio protegido de España. Junto a ella resulta fácil observar a la cogujada montesina, las collalbas rubia y gris, la bisbita campestre o la tarabilla común. Entre los mamíferos, la liebre y el conejo son los representantes más numerosos, mientras el mundo de los reptiles queda reflejado en el colorido del lagarto ocelado y el sinuoso garbo de la culebra bastarda.

Los arenales que circundan el barranco del río albergan en su mayoría extensos pinares resineros, que aguantan la sequía ambiental y sujetan el mar de dunas. Las profundas estrías marcadas a lo largo de los troncos denotan el aprovechamiento para la obtención de resina, que aunque muy olvidado en las últimas décadas todavía mantiene en estos parajes una producción considerable. En este ecosistema hallan su lugar idóneo para la reproducción un buen número de rapaces forestales, como busardos, azores, gavilanes, alcotanes y águilas calzadas y culebreras.

Cuando los páramos pierden el equilibrio hacen su aparición los grandes cortados de las hoces, las cimas escarpadas, las crestas de los cantiles y las repisas rocosas; sobre ellas, el que es sin duda gran soberano de este universo vertical: el buitre leonado, la segunda rapaz, tras el buitre negro, de mayor envergadura alar de Europa, y que, como en muchas zonas de la Península Ibérica experimenta desde hace años un paulatino crecimiento poblacional en este bello paraje. En la actualidad son más de quinientas las parejas que nidifican en este vertiginoso paraje natural. Pero no es el único buitre, ni la única rapaz presente en estas paredes, donde crían cada año alimoches, halcones peregrinos, búhos reales, águilas reales y cernícalos.

Durante la primavera y el verano, las oscuras siluetas de los buitres leonados se mezclan con las blanquecinas de ese otro pequeño buitre de cabeza amarilla, el alimoche, que acude hasta estos escarpes desde latitudes africanas para anidar. También el abejaruco llega desde el continente sureño en primavera, para reproducirse en los taludes de tierra del río Duratón.

Información:

-Centro de interpretación: está situado en la iglesia de Santiago, en Sepúlveda, que ha sido restaurada para albergarlo.
Consta de una exposición que muestra un imaginario recorrido por el parque, introduce al visitante en la realidad natural y cultural del espacio, una sala de audiovisuales y una sala de recepción con monitores especializados.

Birdwatching, Naturaleza, Paisajes de España, Parques Naturales, Portada, Reportajes

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Periodista, naturalista, fotógrafo y viajero

One Response to “Hoces del río Duratón, el cañón de los buitres leonados”

  1. El invierno del buitre leonado | Desarrollo Sostenible - BioTraveler.com says:

    [...] donde coincide en cada territorio la mayor explosión demográfica. El núcleo reproductor de las Hoces del río Duratón, en Segovia, se alza como el más abundante de España con 566 parejas; seguido de las Hoces del [...]

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