Diciembre con las cabras montesas de la sierra de Cazorla
Las sierras del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas reviven cada año uno de los acontecimientos más singulares en la naturaleza ibérica, el periodo de celo de las cabras montesas.
Texto y fotos: Pedro Retamar
Tiempo de amoríos para las cabras montesas
Hay muy pocos rincones de España que permitan de una manera tan sencilla el contacto con la fauna salvaje mediterránea, como ocurre en el jiennense Parque Natural de las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Cualquier mes del año es adecuado en estas sierras para la observación o la fotografía de los grandes mamíferos, pero sin duda el otoño, con los periodos de celo, es el que ofrecerá los momentos más espectaculares. El mes de septiembre con el inicio de la berrea de los ciervos, octubre con la ronca de los gamos, y los celos de los muflones y las cabras montesas entre noviembre y enero, se convierten en los trances estelares de la naturaleza en los montes cazorlanos de Jaén.
Las semanas que saltan del otoño al invierno son esenciales en la vida de las cabras montesas, porque marcan el periodo de celo que revolucionará por completo la actividad de estos ungulados. A pesar de que el número de ejemplares quedó diezmado en los años 90 por una epidemia de sarna, este acontecimiento se convierte cada año en un buen reclamo para acercarse en el mes de diciembre a los escarpes rocosos en donde habita.
Si durante el resto del año dedican las tres cuartas partes del día a alimentarse, cuando llega su etapa más febril el tiempo empleado en estos menesteres se acorta a tan sólo un tercio; al menos en los machos, que consideran mucho más importante cortejar a las
hembras, vigilar a los intrusos y pelearse con los contrincantes. Con el final del otoño se forman rebaños mixtos que llegan a sumar más de cincuenta ejemplares, convirtiendo en todo un espectáculo el toparse con alguno de estos grandes atajos de montesas. Superada la etapa reproductora, a partir de enero, se disgregarán los machos por un lado y las hembras por otro hasta el año siguiente.
Si la berrea del venado es espectacular en sus lances de lucha entre los machos, las lides por el harén que sostienen los monteses cabríos no lo son menos. A cierta distancia se mirarán y olerán, al tiempo que su sangre hierve por la presencia de las hembras y la rivalidad con su competidor. En las llamativas refriegas se alzarán
sobre sus patas traseras, cogerán impulso y dejarán caer pesadamente su cornamenta sobre la del adversario. Esta situación puede durar muchos minutos, resonando los tremendos encuentros una y otra vez, hasta que uno de los combatientes no aguante más y se retire de la escena, dejando al vencedor las mieles de las compañeras, que en los alrededores esperan el desenlace de la batalla.
Escuchar los fuertes testarazos de las cuernas entre los roquedos de las serranías y observar a las grandes manadas es uno de los mejores alicientes para internarse en esta época por algunos de los parajes más frecuentados por las montesas.
En busca de la mejor escena
La nava de San Pedro y la sierra de la Cabrilla, que inmortalizara Félix Rodríguez de la Fuente en algunos de los episodios de El Hombre y la Tierra, se adivinan como algunos de los mejores lugares por donde avistar los combates de los enormes machos monteses defendiendo sus harenes. Desde la carretera A-319, que recorre el parque entre Cazorla y Hornos, parte un carril asfaltado que se convierte en pista forestal tras el paso por la Cerrada de Utrera y que se interna en la sierra camino de los Campos de Hernán Perea, en la sierra de Segura. Esta ruta permite acercarse a las navas del Espino y de San Pedro y buscar las sendas de la sierra de la Cabrilla al otro lado del río Guadalentín.
Moverse por los senderos en silencio, con ropa de colores discretos y en las primeras y últimas horas del día, facilita el encuentro con la fauna salvaje. Y no solo con los ciervos, cabras, gamos o muflones, que tanto abundan, sino con muchas otras de las 51 especies de mamíferos y 185 de aves que viven en estos lares montunos. Una de las más emblemáticas y que en estas fechas tiene también su periodo de celo es el quebrantahuesos, que se recupera poco a poco en estas sierras con la ayuda de la Fundación Gypaetus (www.gypaetus.com) y el Centro de Cría del
Quebrantahuesos de Cazorla.
El Centro de Visitantes de la Torre del Vinagre cuenta con toda la información y los mapas necesarios para moverse con facilidad por todo el parque natural. Y si se busca la compañía de un experto que nos lleve a los rincones más emblemáticos del parque, la empresa Turisnat (www.turisnat.es) ofrece guías y vehículos 4×4 para realizar todo tipo de excursiones.
Recomendaciones del autor:
Dónde dormir:
-Hotel Spa Sierra de Cazorla (www.hotelsierradecazorla.com), en La Iruela. Hotel de nuevo cuño en pleno corazón del parque, con el aliciente de su centro termal “Spa Óleo Salud” especializado en tratamientos con aceite de oliva, que recuperan el cuerpo y el alma después de las caminatas por el parque natural.
-Hotel El Curro (www.hotelelcurro.es), en Burunchel. Madre e hija ofrecen los encantos de este pequeño hotel rural, que además cuenta con una cocina exquisita en su retaurante.
-La Finca Mercedes (www.lafincamercedes.com), en La Iruela. Pequeño hotel rural de 11 habitaciones confortables, regentado por dos apasionados montañeros y amantes de la naturaleza.
Más información:
www.sierrasdecazorlaseguraylasvillas.es




























Estimado Pedro le felicito por el artículo y le transmito mi alegría por encontrar a un amante de la fauna y el entorno de la sierra.
No pongo en duda que los alojamientos que recomienda son estupendos pero permítame una sugerencia para su próxima visita. Le recomiendo las casas rurales que puede ver en el enlace web que facilito. Uno de los encantos de Cazorla, Segura y las Villas es que el paso del tiempo no ha alterado la vida de sus pueblos y Hornos es uno de los mejores ejemplos. Este pequeño pueblo está justo al lado del Tranco y las casas ofrecen una vista privilegiada de la sierra y el pantano, con todas las comodidades posibles pero respetando la tradición rural.
Le invito también la Ruta Félix Rodríguez de la Fuente, cuyo inicio está a un par de kilómetros de Hornos. Gracias a las señalizaciones el camino está mejor que nunca y ofrece un paisaje espectacular del corazón de la sierra.
Reciba un abrazo de un seguidor de Biotraveler
Me alegro mucho de que le haya gustado el artículo. Son muchos los buenos lugares en donde hospedarse en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas y en otros reportajes que he publicado del parque han sido otros los recomendados. Para la próxima vez prometo pasar a visitar La Luna Rural.