Diciembre con las cabras montesas de la sierra de Cazorla
Las sierras del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas reviven cada año uno de los acontecimientos más singulares en la naturaleza ibérica, el periodo de celo de las cabras montesas.
Las sierras del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas reviven cada año uno de los acontecimientos más singulares en la naturaleza ibérica, el periodo de celo de las cabras montesas.
El año envejece tras el paso del décimo mes, mientras los fríos se cuelan por los resquicios umbrosos del bosque que guarda los veneros del río Narcea.
Alimentado por los nacederos del puerto de Somosierra, el Duratón desciende hacia los páramos segovianos para dar forma a la grandiosa hoz fluvial que le da fama. Una incesante obra corrosiva, que durante miles de años ha hundido el cauce del río en una sinuosa grieta arropada por paredones verticales que albergan la mayor población de buitres de España.
Tras el abandono de la trashumancia, las montañas leonesas son ahora el refugio y paraíso de un turismo rural cada vez más comprometido con la recuperación de sus tradiciones y su entorno natural.
Estuarios, marismas, playas, acantilados y campos de dunas forman un cordón costero entre las marismas de Ayamonte y las olas pétreas del Cabo de Gata, salpicado de pequeños paraísos para la fauna y los turistas.
El extremo oriental del litoral andaluz guarda entre sus recovecos salinos un paisaje de tonos ocres, rojizos y grises, que parece un trozo de África calzado en el sur de Europa. Un paraje nacido de las coléricas y ardientes convulsiones volcánicas y azotado por los efectos de un viento desapacible y un sol perenne.