Las montañas de Mampodre
Tras el abandono de la trashumancia, las montañas leonesas son ahora el refugio y paraíso de un turismo rural cada vez más comprometido con la recuperación de sus tradiciones y su entorno natural.
Tras el abandono de la trashumancia, las montañas leonesas son ahora el refugio y paraíso de un turismo rural cada vez más comprometido con la recuperación de sus tradiciones y su entorno natural.
El mes de junio anuncia el verano y los calores madrileños, pero para los navegantes a vela, windsurfistas y piragüistas comienza la mejor temporada de aguas dulces en el pantano más crecido y con mejores vientos de la Comunidad.
Rodeada de sabinas y murallas, en plena Ruta del Cordero, esta villa muestra una de las estampas más impecables para el turismo rural. Llena de tiendas y hotelitos con encanto, se ha convertido en una de las marcas con más éxito de la rehabilitación del patrimonio castellano.
Cada vez más padres quieren inculcar a sus hijos una cultura ecológica y contagiarles el amor a la naturaleza, el conocimiento de la fauna, el respeto por la biodiversidad y la importancia de una alimentación saludable.
Los arrieros de siglos pasados le dieron ese empaque señorial que ahora luce, tan lustroso, a un paso de Astorga y del Camino de Santiago. Casonas con grandes portales en arco, calles empedradas, tradicionales y recetas de cocina lenta guardadas con cariño en plena Maragatería.
Tras el casi abandono y la entrega al silencio de su lejanía, la comarca gallego-leonesa situada al poniente de la Cordillera Cantábrica renace de sus cenizas con el apoyo del turismo rural.